Crónica: El susurro de “laguna”

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Mayo 17, 2019

Crónica: El susurro de “laguna”

  • En el marco del programa de Abastecimiento de Agua Potable y Manejo de Aguas Residuales en Zonas Rurales, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo - AECID- con recursos del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio- MVCT- y ejecutado por el Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo FONADE, se realizó un ritual de ‘Cateo y Armonización’.
  • El ritual fue en 17 zonas veredales del municipio de Totoró, Cauca, con el fin de lograr  la aceptación y autorización de la “Madre Tierra” para el desarrollo de las acciones del Proyecto en el territorio.
  • En este ritual se contó con la participación de la autoridad tradicional, la comunidad del Pueblo Indígena Ancestral Polindara y el equipo ejecutor del Proyecto.
  • La experiencia fue plasmada en esta crónica escrita por el programa de Abastecimiento de Agua Potable y Manejo de Aguas Residuales en Zonas .
Crónica: El susurro de “laguna”
Foto: programa de Abastecimiento de Agua Potable y Manejo de Aguas Residuales en Zonas Rurales

La quebrada “Las Piedras”, ya estaba enterada. No en vano su morada está en el sitio crudo conocido como Cargachiquillo. Sin duda, la quebrada oyó el susurro suave de “Laguna”. Un susurro suave, pero contundente, lleno de la misma fuerza con la que creó el Río Palacé, al ser desterrada por su padre. Ya es sabido que “Laguna” como primogénita de Mamá Dominga y Papá Viento, guarda en su espíritu femenino el poder que se expande en protección y orientación para sus hermanos.

Un rumor corrió por todo el lugar. No era para menos, llegarían seres de otras tierras que representaban al Proyecto de Acueducto Interveredal de Cargachiquillo y que desconocían incluso que solo dar un paso frente a la casa de los espíritus, obliga al respeto y a la ofrenda, para así no enojar a Mamá Dominga, llamada así la casa de los espíritus. Estos extraños no eran descendientes del núcleo familiar primario de Papá Viento y Mamá Dominga y ni siquiera tenían el don o la energía espiritual que guardan Laguna, Rayo, Centella, Granizo y Páramo. A las huellas de los hermanos aborígenes, se sumarían las de citadinos y campesinos.

Todo aquello resultaba muy extraño. Las preguntas de nuevo se convertían en susurros llenos de incertidumbre ¿Es posible que estos seres entiendan que el agua es la Madre espiritual que genera vida? ¿Hasta qué punto entenderán que es absolutamente necesario estar en armonía con la naturaleza?

La dubitación que encerraba aquel asunto hizo que el susurro de “Laguna” llegara hasta los tres sitios crudos: Pusnák, Mamá Dominga y La Tetilla. Esto dejaba en claro que la Quebrada “Las Piedras” sí se reunió con “Laguna” y fue enterada de primera mano sobre la visita de los extraños.

Laguna conocía que el Agua es de temperamento fuerte y que es muy celosa con los sitios en los que vive, por lo que se debe pedir permiso a los médicos tradicionales, yerbateros o curanderos, más conocidos como  Makukos, y bajo ningún aspecto se puede contaminar o manipular indebidamente con sal o químicos y menos recogerla con botellas o cántaros.

La situación no era fácil para la Quebrada “Las Piedras” y para “Laguna”, quien estuvo a punto de callar al viento porque el susurro ya se tornaba en lamento.

La quebrada “Las Piedras” también se preocupó porque el Agua es la que protege, orienta y da la vida.

De repente, un rayo de luz iluminó la casa. La mirada de “Laguna” se volvió aún más transparente. La luna se convirtió en aliada del secreto que a través del susurro de Laguna haría posible la presencia de los seres nuevos en el ritual de cateo y armonización.  Era justamente en la Madre Agua en donde residía la capacidad para equilibrar las energías, curar, controlar, embellecer el territorio, así que la Quebrada “Las Piedras” y “Laguna” caminaron desde La Tetilla hasta Mamá Dominga y luego hasta el Sitio Crudo Cargachiquillo. Allí, bajo la lluvia se reunieron con La Madre Agua quien dio el permiso para que los seres de otras tierras lo fueran parte del ritual de cateo y armonización, con la advertencia de que, si incumplían alguna de sus indicaciones, ella abandonaría su casa, se iría a vivir a lo más profundo de la tierra o a algún sitio en el que no pudieran encontrarla.

Ante semejante advertencia, la Quebrada “Las Piedras” y “Laguna” tomaron todas las precauciones del caso porque para autorizar la presencia de estas personas era necesario que éstas tuvieran buenas intenciones o de lo contrario la Madre Agua se manifestaría con huracanes y granizo.

Laguna supo que, si estos seres querían entrar a su mundo, debían primero pasar por el proceso de cateo, en el que se revisaría su estado de armonía y equilibrio tanto personal como familiar.

Era preciso dejar en claro que la Ley de Origen se erige como el catalejo para acercarse a la vida, por lo que estas personas, luego del cateo, deberían armonizar sus fuerzas para encontrar el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza.

Así sucedió, para llevar a cabo el ritual de cateo y armonización del Proyecto de Acueducto Interveredal Cargachiquillo, a los pueblos indígenas Polindara, Totoroez y Nasa, que hacen parte de los resguardos Polindara, Totoró, Paniquitá y Novirao, se sumaron los campesinos de Florencia y las personas nuevas de las consultorías que tenían nombres que a la Quebrada “Las Piedras” le parecieron raros: AASSA, EMCASERVICIOS S.A E.S.P y ENTerritorio.

La magia llenó aquella noche. Todas y todos participaron en igualdad. Si bien la representación de las mujeres no fue grande, esta se debió a que existen reglas sagradas que impiden su presencia si tienen condiciones como el ciclo menstrual.

El gobernador del pueblo Polindara, Pier Luigi Kasamachín, espantó el frío y orientó a aquella reunión de almas para que confabularan en unión con el agua, justo en la bocatoma.

Eran un poco extraños estos seres nuevos.  Hicieron lo previsto, pero en sus rostros se camuflaba el asombro al mambear coca, fumar cigarrillo y tabaco. Estaban cansados por el ascenso de solo cuatro horas hasta el sitio para la armonización en la bocatoma. Además, sentían pánico simplemente por tener que atravesar el puente colgante artesanal sobre el punto de la quebrada Las Piedras y el río Palacé. Al parecer esto significó para ellos un importante reto y más cuando el retorno por el puente fue a media noche. Ellos no sabían que la quebrada Las Piedras era su gran aliada.  El pacto fue sagrado: todos debían criar y cultivar la Madre Agua y manifestarle su afecto a través de cánticos con los que ella aumenta su caudal. Debían también cultivarla reforestando y nunca talar ni contaminar cerca de su nacimiento. El mensaje quedó claro, para que La Madre Agua siga llegando a todas las familias, es necesario respetarla. En el momento en el que se selló el pacto, el cielo se despejó y se llenó de estrellas. Laguna susurró de nuevo, indicando que el ritual había sido del agrado de la Madre Agua y desde ese día, en las noches estrelladas, los amigos del agua oyen el susurro de Laguna, solo ellos.

Redacción: programa de Abastecimiento de Agua Potable y Manejo de Aguas Residuales en Zona Rurales