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La cooperación para la paz en el marco de los ODS: Una oportunidad para Colombia

La cooperación para la paz en el marco de los ODS: Una oportunidad para Colombia

Este proceso, se reafirma en el año 2015 con la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con los cuales se pretende seguir las experiencias y prácticas heredadas de la antigua agenda y al mismo tiempo, enfatizar en nuevos aspectos que en un principio no habían sido incluídos pero que contribuyen a la consecución del desarrollo integral de las naciones, tal como lo son la paz y justicia. Así, gracias a la transición que se dio de los ODM hacia los ODS, se puede hablar, con más precisión, sobre la trascendencia que tienen las dinámicas de cooperación internacional para la consecución y la construcción de paz, en territorios que se han visto afectados de manera directa por altos niveles de violencia armada e  inseguridad. De esta forma, en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la comunidad internacional se comprometió de manera voluntaria a trabajar en conjunto para, tal como se consagra en el ODS número 16, ‘‘Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles’’.1

Por otra parte, es importante resaltar que si bien los ODS no suponen un deber vinculante, sí que se constituyen como una obligación moral de las naciones pues, aunque no hay sanciones jurídicas establecidas para los países que no trabajen en ellos, si hay sanciones sociales y/o diplomáticas por parte de la comunidad internacional, lo cual puede ser un motivo suficiente para el acato y la cooperación por parte de los Estados, encaminada a la consecución de dichos objetivos. Así, ya sea de manera altruista o precavida, el ODS número 16 se convierte en un instrumento fundamental para que las naciones trabajen por la consolidación de la paz y justicia por medio de la cooperación para el desarrollo.

De esta forma, entendiendo la paz como un estado que trasciende la ausencia de conflicto y abarca otros componentes como la erradicación de la pobreza, la reconciliación social, la restauración de las víctimas, entre otros, resulta acertado revisar el caso Colombiano, debido a la coyuntura en la que se encuentra el país con la reciente firma que le dio fin al conflicto interno armado en el 2016. Vale destacar que antes de la consolidación del acuerdo de paz entre las FARC-EP y el Estado, la ayuda y la cooperación internacional para la paz que recibía Colombia, estaba encaminada al fortalecimiento de la seguridad del país con el propósito de hacerle frente al grupo insurgente. No obstante, una vez firmado el Acuerdo Final, se evidenció cómo el objetivo principal o la finalidad de la Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD), cambió de manera sustancial para enfocarse ya no en la seguridad sino en la construcción de paz y reconstrucción del tejido social del país.

De esta forma, se puede decir que la firma del acuerdo junto al desempeño económico sostenido del país, evidenciado en la clasificación de la OCDE desde el 2012, ha permitido que Colombia sea visto como un socio articulador de doble rol en el escenario internacional, pues además de ser un receptor de AOD para financiar el posconflicto, se convierte en un país oferente y fomentador de cooperación sur-sur y triangular, especialmente en Latinoamérica y África, compartiendo sus experiencias y conocimientos sobre temas como la delincuencia transnacional organizada, el narcotráfico, entre otros, gracias a las capacidades adquiridas. Estos esfuerzos encaminados a la consolidación de paz en el país, también le permitieron a Colombia ampliar la agenda nacional para darle cabida y prioridad a otros aspectos importantes, diferentes al conflicto, que son necesarios para elevar los índices de desarrollo en el país en el marco de los ODS, tal como la educación, la salud o la infraestructura.

Para concluir, se puede afirmar que la cooperación para la paz juega un papel importante en el escenario internacional y Colombia es un claro ejemplo de ello. La coordinación de políticas entre Colombia y los países que han apoyado la promoción, consolidación y construcción de la paz, ha tenido un impacto positivo en el territorio, evidenciado en la diversificación de la agenda nacional que ha permitido que el Estado se enfoque no sólo en crecer económicamente sino también en expandir sus redes de influencia y surgir como un actor destacado en la cooperación sur-sur por medio de la cooperación técnica para la paz.


1 Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 2015.

BIBLIOGRAFÍA
Jairo Agudelo. (2013). Implicaciones de la cooperación con países de renta media para Colombia. El Heraldo, 1.
Cástor Miguel Díaz Barrado. (2018). PAZ, SEGURIDAD Y GOBERNANZA: EL ODS 16 Y LA AGENDA 2030 DE DESARROLLO SOSTENIBLE. En Objetivos de Desarrollo Sostenible y DDHH: Paz, Justicia e Instituciones sólidas (317). Madrid: Instituto de Estudios Internacionales y Europeos Francisco de Vitoria de la Universidad Carlos III de Madrid, No 9. Año 2018.
PNUD. (2015). Objetivo 16: Paz, Justicia e Instituciones Fuertes. 2018, de ONU Sitio web: http://www.undp.org/content/undp/es/home/sustainable-development-goals/g...


Por: Gabriela Gallo Torres.

Relaciones Internacionales y Ciencia Política y Gobierno.

Universidad del Norte. Barranquilla/Cartagena.

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